TORMENTAS
A veces, cuando hace calor, se forman con rapidez nubarrones enormes,
que están llenos de agua y corrientes de aire muy veloces.
Pueden generar electricidad suficiente para provocar rayos y truenos.
Nubes eléctricas
Cuando hace mucho calor y humedad,
una gran cantidad de gotitas de agua ascienden a toda velocidad.
A medida que suben y el aire se enfría, forman nubes altas
e hinchadas llamadas cumulonimbus.
Dentro de la nube se produce un
rozamiento entre las gotas de agua y los cristales de hielo debido
a los remolinos de aire. Esto hace que ambos acumulen una fuerte
carga eléctrica, algunos negativa (-) y otros positiva
(+). Las cargas negativas se agrupan en la parte inferior de la
nube, lo que hace que haya una enorme diferencia de energía
entre la nube y el suelo, que frecuentemente tiene carga positiva.
Esa diferencia llega a crecer
tanto que necesita igualarse, y una chispa gigantesca surge desde
la nube hasta el suelo o de este a ella para compensar las cargas.
Esas chispas son los rayos o descargas atmosféricas.
El rayo
La
trayectoria de un rayo es primero descendente y después
ascendente. La trayectoria inicial de la descarga es invisible
y va desde la nube al suelo, señalando el camino para la
descarga de retorno desde el suelo hasta la nube, que es la que
vemos.
La
descarga contiene tanta energía que calienta el aire que
le rodea. El calor hace que el aire se dilate con rapidez y provoque
una explosión, que es el ruido del trueno.
Rayos peligrosos
Los
rayos siempre toman el camino más corto entre la nube y
el suelo. Por eso suele alcanzar los lugares altos, los edificios
o los objetos prominentes, como los árboles o las personas.
Un
rayo calienta rápidamente todo lo que toca. Si cae sobre
un árbol, el agua que éste contiene hierve al instante
y se convierte en vapor, lo que hace estallar el tronco. Aunque
los rayos son peligrosos, no suelen caer sobre la gente. Para
estar a salvo durante una tormenta, lo mejor es evitar los árboles
y los espacios abiertos.