Cuanto
más alta es la frecuencia de dichas ondas (la frecuencia es inversamente
proporcional a la longitud de onda), tanto más alta será
su energía.
Las
radiaciones de muy alta frecuencia, los rayos X (usados en las radiografías)
y los rayos gamma (rayos cósmicos y radiación atómica)
(LAS RADIACIONES DE ALTA FRECUENCIA PUEDEN DAÑAR EL ADN DE UN ORGANISMO)
tienen la capacidad de alterar los vínculos químicos en
el interior de las moléculas. Pueden dañar el ADN de un
organismo y desencadenar el desarrollo de tumores y leucemias. Es por
este motivo que las radiografías hay que hacerlas sólo si
es estrictamente necesario.

Pero no todas las ondas son tan peligrosas. Los campos emitidos por los
electrodomésticos y por los cables de alta tensión tienen
una frecuencia mucho más baja (véase tabla 1), y no tienen
energía suficiente como para alterar los vínculos químicos.
A lo sumo, pueden hacer vibrar las moléculas y calentar los tejidos.
Las corrientes inducidas por los campos electromagnéticos a los
que nos exponemos normalmente tienen una intensidad inferior a las corrientes
naturales de nuestro propio cuerpo; sin embargo en la combinación
del creciente nivel de ondas electromagnéticas,
pudiéramos enfrentar un serio problema para la humanidad.
En
nuestros hogares, las ondas más difundidas son las de muy baja
frecuencia, las FEB (frecuencia extremadamente baja). Las produce el ordenador,
el secador de pelo, la batidora, los frigoríficos y los televisores.
La mayor densidad de flujo magnético se registra en las cercanías
de pequeños aparatos que tienen un envase exterior ligero, como
la licuadora, el exprimidor, las máquinas de afeitar eléctricas
y los secadores de pelo (véase el recuadro 2). Los motores de los
grandes electrodomésticos, por el contrario, están provistos
normalmente de un buen blindaje(siempre y cuando este opere debidamente
aterrizado).
En el ambiente exterior, las principales fuentes las constituyen las torres
de alta tensión, las cabinas de transformación y los cables
que alimentan los trenes y similares.
Subiendo en la escala de las frecuencias, después de las FEB, encontramos
las ondas de radio y de televisión y las microondas, emitidas por
los teléfonos móviles y por las antenas que utilizan. También
en este caso la cantidad de energía que transportan es muy inferior
a la que llevan los rayos X y los gamma.
El efecto más relevante de las microondas
es el calentamiento de los tejidos que contienen agua. El campo electromagnético,
en estas frecuencias, hace vibrar las moléculas de agua y les cede
su energía bajo forma de calor. Es el principio sobre el que se
basan los hornos de microondas. El fenómeno del calentamiento,
sin embargo, se da sólo a una distancia muy corta del generador.
Los
teléfonos móviles recalientan la zona alrededor de la oreja
1,8° C. en una conversación telefónica media. En realidad,
son pequeños valores, pues una carrera puede aumentar en dos o
tres grados la temperatura de todo el cuerpo, sin que nadie haya pensado
nunca que ello pueda ser peligroso para la salud (Sin embargo el calentamiento
específico de esa área del cuerpo humano y provocada externamente,
debe de seguirse investigando).
A la espera de que estas investigaciones se vean
confirmadas, ¿qué otro mecanismo biológico podría
justificar una eventual actividad dañina, por ejemplo cancerígena,
de los campos electromagnéticos?
Científicos de todo el mundo estudian, desde hace años,
los efectos de las ondas sobre la fisiología celular para responder
a esta pregunta. Hasta ahora sólo han registrado un aumento de
la proliferación celular en los tejidos expuestos a campos análogos
a los emitidos por los teléfonos móviles, pero no hay evidencia
alguna de que este fenómeno esté ligado al desarrollo de
tumores y leucemias.
En Roma, un grupo de investigadores del Departamento de Ingeniería
Electrónica de la Universidad La Sapienza se está moviendo
por un terreno inexplorado: el de la acción de los campos electromagnéticos
sobre la membrana celular. En la estructura externa de cada célula
se abren canales que dejan entrar o salir; de forma selectiva, las moléculas
de determinados compuestos químicos, de una en una.
Los
primeros resultados del estudio indican que la exposición de las
células a los campos electromagnéticos de baja frecuencia
provoca una deformación de los canales de la membrana y hace más
difícil el paso de las moléculas. Sin embargo, no se han
establecido todavía claramente las consecuencias del fenómeno
sobre la salud de la célula y del tejido.
A la espera de que concluyan las diferentes investigaciones, la Unión
Europea dictó en 1999 una recomendación que fija los límites
de exposición a los campos electromagnéticos (ver recuadro
3). En España no existen leyes para regular los límites
de exposición a las ondas. La única normativa que existe,
en vigor desde 1968, es la que se refiere a la instalación de líneas
eléctricas aéreas de alta tensión, ya sea para abastecer
de electricidad a las ciudades o para el funcionamiento de los trenes.
El decreto fija las distancias que dichas líneas deben mantener
respecto a la masa vegetal ya los edificios, construcciones, zonas urbanas
y aeropuertos.
He aquí varias fuentes caseras de campos electromagnéticos
de 60 Hz.
Junto
al aparato está el valor de la densidad de flujo magnético
medida en microtesla a 10 cm. de distancia.
Exprimidor.....................................
319 microtesla
Máquina afeitar ............................ 713 microtesla
Secador de pelo............................ 184 microtesla
Radiodespertador.......................... 171 microtesla
Batidora......................................... 282 microtesla
Ordenador..................................... 22 microtesla
La
máxima densidad de flujo magnético permitida para largas
exposiciones (más de cuatro horas diarias) por las normas europeas
es de 100 microtesla y la densidad media del campo magnético terrestre
es de 57 microtesla. Los valores de la tabla son altos, pero pensemos
que se han medido a pocos centímetros de distancia de los aparatos.
Es suficiente con alejarse unos 20 cm. para que la densidad de flujo magnético
disminuya. No les ocurre a muchas personas el hecho de encontrarse más
de cuatro horas diarias a 10 cm. de distancia de una batidora, sin embargo
debemos seriamente considerar nuestra exposición nocturna por más
de cinco horas, cuando dormimos cerca de cables eléctricos en la
cabecera de nuestra cama.
Teléfonos
móviles, a largo plazo, sufren daños en la memoria. Se hizo
memorizar a 100 ratas el recorrido para lograr el alimento. La mitad de
ellas fueron expuestas, durante una hora, a ondas electromagnéticas,
y se observó una mayor dificultad para volver a encontrar el recorrido
memorizado, respecto a las ratas que no habían sido sometidas a
las ondas. ¿Qué ocurre en su cerebro? En el hipocampo, la
estructura cerebral en la que reside la memoria, disminuye el nivel de
una molécula llamada acetilcolina lo que parece crear problemas
para la construcción de un mapa mental. Todavía no se ha
comprobado si estos datos son válidos también para las personas.
Esta investigación se suma a otras donde se estudian los efectos
de permanecer a 10 o 20 cms. de los cables eléctricos de la parte
inferior de la pared de nuestra recámara, al quedar nuestra cabeza
durante cinco o más horas expuesta a campos electromagnéticos
(fase y neutro de corriente alterna).
Contaminación
Electromagnética:
Día a día se incorporan en nuestro entorno aparatos, equipos
y sistemas electrónicos tales como teléfonos celulares,
walkies –talkies, computadoras, hornos de microondas, satélites
de comunicación y en fin toda una gama de tecnología, la
cual al sumarse a cables de alta tensión eléctrica y los
próximos a nuestra cabeza en la pared de la recámara mientras
dormimos, crean ondas y campos invisibles para nuestra vista, pero tan
reales que en el instante que lea esto le envuelven y pudieran afectar
sus equipos electrónicos, sistemas e instalaciones así como
su calidad de vida.
Con visión hacia los próximos años, seguramente la
contaminación electromagnética crecerá; por esto
se requiere hoy día una seria reflexión sobre el que hacer
para controlar este monstruo invisible.
Como la energía no la podemos acabar, sino únicamente controlar
o transformar, es el sistema de puesta a tierra; si aquel referido a la
patita redonda de la clavija eléctrica de nuestra computadora,
el que adquiere su gran importancia para que logren convivir seres humanos,
aparatos y el planeta tierra.
¡Piense en su sistema de puesta a tierra!
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